Guía completa
Antes de comprar, pregunta
El error más común es comprar primero y preguntar después. Llega alguien con un juego de taloneras, unos faros o unas llantas compradas por internet, y al mirar la documentación resulta que no tienen homologación para España o que obligan a una reforma que no estaba prevista. Por eso preferimos que nos cuentes la idea antes: miramos la ficha de tu coche y te decimos qué cabe, qué pide papeles y qué no merece la pena.
Tres grupos de cambios
Lo que se monta y listo. Piezas estéticas atornilladas que no tocan estructura ni seguridad y vienen homologadas: un alerón trasero discreto, embellecedores, vinilos, llantas y neumáticos dentro de las medidas que admite la ficha.
Lo que necesita reforma. Todo lo que cambia el comportamiento o la estructura: bajar la suspensión, llantas fuera de ficha, frenos distintos, potencia. Se puede hacer, pero con informe técnico e inspección en la estación. Es más tiempo y más gestión, y conviene saberlo desde el principio.
Lo que no hacemos. Escapes libres, faros sin homologación, lunas delanteras tintadas fuera de norma o piezas que tapan la matrícula. Son motivo de sanción y de desfavorable.
Zaragoza también pone sus condiciones
Los badenes de los barrios nuevos, como Valdespartera o Arcosur, y las rampas de los garajes comunitarios son enemigos de los paragolpes bajos y las taloneras grandes. Un faldón que roza en cada rampa acaba roto en poco tiempo. Y el cierzo de lado en la A-2 o la A-68 se nota más en un coche con un alerón grande mal fijado. Por eso, cuando nos pides algo, pensamos también en dónde vas a usar el coche.
Si ya lo tienes montado
También nos llegan coches con modificaciones hechas hace tiempo, a veces por el dueño anterior, que salen en la inspección. En esos casos revisamos pieza por pieza qué tiene homologación, qué se puede legalizar con una reforma y qué conviene desmontar y devolver al estado de serie. A veces la opción más sensata es volver a las piezas originales y guardar las otras; otras compensa tramitar la reforma porque la modificación vale la pena. Te damos las dos alternativas con lo que implica cada una en tiempo y papeleo, y decides.
Lo mismo vale para el seguro: una modificación no declarada puede dar problemas si hay un siniestro, así que es buena idea comunicar a tu aseguradora cualquier reforma que quede reflejada en la ficha.
El acabado importa
Una pieza bien elegida queda mal si el color no casa o si deja holguras. Las piezas que van pintadas se preparan y se pintan al color de tu carrocería, se ajustan en seco antes de fijarlas y se comprueba que no hay vibraciones ni roces a velocidad.
Cuéntanos qué tienes en mente y te decimos cómo hacerlo dentro de la norma.