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Cómo se gastan los frenos aquí

Zaragoza es una ciudad bastante llana, y eso engaña. Mucha gente piensa que sus frenos sufren poco, pero el desgaste no viene solo de las bajadas. Viene de frenar muchas veces. Los semáforos encadenados de la avenida de Goya o del paseo de María Agustín, los atascos de entrada por la Z-30, los repartos por barrios con parada cada cien metros. Un coche que se mueve casi siempre por ciudad gasta pastillas mucho antes que uno que hace la A-2 a velocidad constante.

Las bajadas también existen. La de La Muela hacia Zaragoza por la A-2, o los puertos de la A-23 camino de Teruel o de Huesca, calientan los frenos de verdad, sobre todo en furgonetas cargadas o con remolque. Ahí es donde un líquido viejo o unos discos al límite dan la cara.

Y en verano, con el asfalto a temperaturas muy altas, los frenos parten ya calientes antes de empezar a trabajar.

Qué se mide en una revisión

PiezaQué se miraCuándo se cambia
PastillasGrosor del materialCerca del mínimo o con desgaste desigual
DiscosEspesor, escalón en el borde, vibraciónPor debajo del mínimo grabado o con variación de espesor
Pinzas y guíasQue deslicen y el pistón vuelvaSi se agarrotan y no se recuperan con limpieza
LatiguillosGrietas, hinchazón, rocesSi están dañados
LíquidoEstado y fecha del último cambioSegún el plan del fabricante

Con esa tabla rellena es fácil decidir. Si los discos aguantan, no se tocan. Si solo un lado está gastado, la causa casi siempre está en la pinza, y cambiar pastillas sin revisarla es repetir el problema.

Un detalle que se olvida: las pinzas

En coches que pasan semanas parados en la calle, o que se lavan con agua a presión y se aparcan mojados, las guías de las pinzas se oxidan. La pastilla deja de deslizar, frena siempre un poco, se calienta y se gasta torcida. Se nota en que una llanta se ensucia mucho más que la otra. Limpiar y engrasar las guías en cada cambio evita buena parte de esas averías.

El líquido y las bajadas largas

El líquido de frenos absorbe humedad con el tiempo. Mientras se frena poco no se nota. En una bajada larga con el coche cargado, el líquido se calienta, la humedad se convierte en vapor y el pedal se hunde. Por eso se cambia según el plan de tu fabricante, con el tipo DOT que indica, aunque el coche haga pocos kilómetros.

Después del cambio

Unas pastillas nuevas necesitan unos días de frenadas suaves para asentarse. Durante ese tiempo conviene evitar frenazos fuertes innecesarios. Si notas algo raro, vuelve y lo miramos.

Si notas chirridos, vibraciones o un pedal más blando de lo normal, llámanos al 647 503 521 y te damos cita.