Guía completa
Un aparato que en Zaragoza no descansa
Entre junio y septiembre es raro el día que el aire acondicionado no va a tope. Con 38 o 40 grados a la sombra, un coche aparcado en la calle en Valdespartera o en un aparcamiento sin sombra de un polígono puede tener el habitáculo muchísimo más caliente que el exterior. El circuito trabaja al límite durante semanas, justo cuando una fuga pequeña o un ventilador perezoso se vuelven evidentes.
En invierno pasa lo contrario: muchos lo dejan apagado meses. Y es un error, porque el aire acondicionado también seca el aire y desempaña los cristales en las mañanas de niebla del Ebro. Conectarlo de vez en cuando también mantiene lubricadas las juntas del compresor.
Por qué no recargamos sin buscar la fuga
El refrigerante no se gasta. Si falta, se ha salido. Cargar sin más es tapar el síntoma unas semanas y volver a perder el gas al aire. Lo que hacemos:
- Recuperamos lo que queda y dejamos el circuito en vacío.
- Si el vacío no aguanta, buscamos dónde está la fuga.
- Reparamos la pieza o la junta afectada.
- Cargamos por peso la cantidad que indica el fabricante, con su aceite.
Los puntos que más fallan son el condensador, que va delante del radiador y recibe piedras de la autovía, las juntas tóricas de los tubos, el retén del compresor y, con menos frecuencia, el evaporador, que obliga a desmontar el salpicadero.
El atasco de la Z-30 como prueba
Hay una avería muy concreta que aparece en verano: el aire enfría bien en la A-2 y deja de hacerlo al quedarse parado en un atasco. En marcha, el aire que entra por el frontal refrigera el condensador. Parado, eso depende del electroventilador. Si el ventilador no arranca o el condensador está tapado de bichos y polvo, la presión sube, el compresor se desconecta para protegerse y por las rejillas sale aire templado. Antes de pensar en el compresor, se revisan ventilador, relés y limpieza del condensador.
Dos refrigerantes que no se mezclan
Los coches más antiguos llevan R134a y los más recientes R1234yf, que tiene un impacto climático mucho menor. Cada coche indica el suyo en una etiqueta bajo el capó. Mezclarlos o cargar el equivocado contamina el circuito y puede dañar el compresor. También el aceite tiene que ser el que pide el fabricante, sobre todo en coches híbridos con compresor eléctrico.
Olor a humedad
El evaporador está escondido tras el salpicadero y siempre tiene algo de agua. Con calor y poca ventilación, ahí crecen hongos y aparece ese olor a cerrado al encender. Se limpia el evaporador con un producto específico, se cambia el filtro de habitáculo y se comprueba que el desagüe no esté tapado. Un truco útil: apagar el compresor un par de minutos antes de llegar, dejando el ventilador, para que el evaporador se seque.
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