Guía completa

Qué tramo falla y cómo se nota

La línea de escape es un tubo largo con piezas muy distintas colgadas de él. No todas se estropean igual ni avisan del mismo modo. Esta tabla resume lo que vemos con más frecuencia:

TramoQué le pasaCómo lo notas
ColectorGrietas por los ciclos de calorTic-tac en frío que se calma al calentarse
FlexibleLa malla interior se rompeRuido de soplido al acelerar
Tubo intermedioÓxido en uniones y bridasRuido más grave, hollín en la unión
Silenciador traseroSe pica desde dentroSonido ronco, a veces goteo de agua sucia
Soportes de gomaSe cuartean y cedenGolpes en los bajos al pasar badenes

Entre medias van el catalizador, las sondas lambda y, en los diésel, el filtro de partículas. Son piezas de emisiones y tienen su propio diagnóstico.

Trayectos cortos, sal y piedras

En Zaragoza mucha gente hace recorridos de diez minutos: casa, colegio, trabajo en el Actur o en Plaza. Con esos trayectos el silenciador trasero nunca llega a secarse. El agua que sale de la combustión se queda dentro, y en invierno, con las nieblas del Ebro y mañanas de helada, todavía más. Por eso el silenciador trasero suele ser la primera pieza que se pica.

Quien sube a menudo hacia Huesca por la A-23 o hacia Teruel en pleno invierno pisa carreteras tratadas con sal. Esa sal se queda en bridas y soportes, y los afloja con el tiempo. Y en caminos de polígono o accesos a fincas sin asfaltar, un golpe en el bajo basta para aplastar un tubo o romper un soporte.

Soldar o cambiar

La soldadura tiene sentido cuando la grieta está en metal todavía sano. Se limpia la zona, se suelda con gas de protección para que el cordón no se oxide al hacerlo y se comprueba en caliente. Si al presionar el tubo con un destornillador se hunde, el metal ya no aguanta un cordón y lo honrado es cambiar ese tramo.

Al cambiar un silenciador o un flexible se monta pieza de calidad equivalente a la de origen, con sus bridas y juntas nuevas. Reaprovechar una abrazadera oxidada suele traer la fuga de vuelta en pocas semanas.

Lo que no tocamos

No quitamos silenciadores para que el coche suene más, ni vaciamos catalizadores, ni anulamos filtros de partículas. Todo eso deja el coche fuera de norma y la ITV lo detecta. Si quieres un sonido más deportivo, existen escapes homologados para muchos modelos: te ayudamos a comprobar que el que eliges lleva su marcado y corresponde a tu coche.

Antes de pasar la ITV

En la inspección se mira si hay fugas, si el sistema está completo y bien sujeto, y se mide el ruido en algunos casos. Una fuga pequeña que tú ya no oyes porque te has acostumbrado puede bastar para un defecto. Si tienes la cita cerca, merece la pena subir el coche al elevador unos días antes.