Guía completa
La correa que mueve todo menos el motor en sí
La correa auxiliar (o Poly-V, por el dibujo de estrías longitudinales) transmite el giro del cigüeñal a los elementos que no forman parte de la combustión: alternador, compresor del aire acondicionado, bomba de dirección asistida y, en algunos motores, la bomba de agua. No interviene en el reglaje de válvulas como la de distribución, pero su rotura tiene consecuencias inmediatas: sin alternador, la batería se agota en poco tiempo de conducción; sin dirección asistida, el volante pesa de golpe mucho más; si mueve también la bomba de agua, el motor puede sobrecalentar en pocos kilómetros.
El chirrido no siempre significa lo mismo
Un chirrido agudo al arrancar en frío suele apuntar a una correa vidriada por el calor, que ha perdido agarre en las estrías. Si el ruido aparece justo al girar el volante a tope, la sospecha se centra en la bomba de dirección exigiendo más par sobre una correa ya cerca del límite. Antes de presupuestar, escuchamos el motor en marcha y en vacío para no cambiar una pieza que no es la responsable.
El tensor, la mitad que se olvida
Muchos talleres cambian solo la correa y dejan el tensor automático tal cual. Si ese tensor ya tiene el muelle cansado, la correa nueva no queda con la tensión correcta y se desgasta antes de tiempo — el cliente vuelve al taller antes de lo esperado. Cuando el tensor está cerca de su vida útil, recomendamos cambiarlo junto con la correa: compensa más hacerlo una vez que repetir la mano de obra a los pocos meses.
Mantenimiento que no se alarga en un coche con años
En un coche de más de diez años sigue siendo mantenimiento puro, no una decisión difícil — alargarla no ahorra nada, solo traslada el riesgo a un momento peor.
Kit completo
Montamos correas y tensores de calidad equivalente a la de origen, y siempre kit completo cuando toca cambiar tensor, en vez de mezclar pieza nueva con tensor viejo — es la forma de que la reparación dure lo que tiene que durar.