Guía completa

El volante te está contando algo

La dirección rara vez se rompe de un día para otro. Antes avisa. El problema es que los avisos se parecen entre sí y cada uno apunta a una pieza distinta. Un volante que pesa al aparcar no tiene nada que ver con uno que tiene juego a 120 por la A-2, aunque los dos se describan como «la dirección va rara».

Lo primero que hacemos es reproducir la queja. Se gira con el coche quieto, a paso de garaje y en recta. Si el volante pesa solo en parado, miramos la asistencia. Si el juego aparece en recta, miramos rótulas y cremallera. Si suena al girar, depende de cuándo: un crujido en parado suele estar en la copela de la suspensión y no en la dirección.

Garajes estrechos y rectas con viento

En Zaragoza la dirección trabaja en dos extremos. Por un lado, los garajes comunitarios de barrios como Delicias, San José o Las Fuentes, con rampas cerradas y plazas donde hay que girar el volante a tope varias veces. Esas maniobras cargan la bomba hidráulica y el motor de asistencia eléctrica más que cualquier viaje.

Por otro lado, las rectas largas de la A-2, la A-23 o la A-68 con cierzo de costado. Ahí no se nota la asistencia, se nota la precisión. Una rótula con algo de juego obliga a ir corrigiendo todo el rato, y con rachas fuertes la sensación de coche flotando es clara. Mucha gente lo achaca al viento y no al coche.

Hidráulica o eléctrica, y por qué importa

La dirección hidráulica usa una bomba movida por el motor que empuja líquido hacia la cremallera. Tiene latiguillos, juntas y retenes que con los años pueden sudar o perder. Avisa con gemidos, manchas bajo el coche y un volante que se endurece poco a poco.

La dirección eléctrica sustituye todo eso por un motor eléctrico y un sensor que mide la fuerza que haces sobre el volante. No pierde líquido, pero cuando falla suele hacerlo de golpe, con testigo en el cuadro y el volante duro de repente. A veces el origen es tan sencillo como una conexión o una tensión de batería baja, y por eso conviene leer la centralita antes de pensar en cambiar piezas.

Hay modelos intermedios con bomba eléctrica y líquido. Con la matrícula salimos de dudas.

La cremallera, la pieza que más se discute

Cuando el juego viene de dentro de la cremallera, o cuando una hidráulica pierde por sus retenes, aparece la pregunta de siempre: reparar o cambiar. Cambiar retenes en una cremallera hidráulica puede funcionar si el eje está sano. Si el eje ya está marcado, los retenes nuevos duran poco. En las eléctricas el fabricante suele servir el conjunto entero. Te contamos lo que vemos y decides con esa información.

Después de tocar la dirección

Las rótulas y la cremallera fijan hacia dónde apuntan las ruedas. Si se cambian, la alineación se mueve, y un coche mal alineado gasta neumáticos por un borde en muy poco tiempo. Por eso, tras estas reparaciones, se comprueba la alineación antes de entregarte el coche.