Guía completa

Una ayuda pequeña con un impacto grande

Los sensores de aparcamiento, o PDC, están entre las asistencias que más se usan en el día a día — en garajes estrechos, aparcamientos en batería, maniobras con poca visibilidad. Su función parece menor hasta que fallan: entonces te das cuenta de cuántos pequeños golpes de más de 200 € evitaban sin que lo notaras.

Cuatro maneras de fallar, cuatro diagnósticos distintos

El pitido constante al dar marcha atrás suele deberse a un sensor que detecta un obstáculo inexistente, por daño interno o por un conector con humedad. El pitido al avanzar afecta solo a los coches con sensores delanteros activos a baja velocidad, y señala que alguno de ellos está fallando. La ausencia total de aviso, incluso con obstáculos reales delante, es el caso más serio — puede ser el módulo de control o varios sensores a la vez, y aquí sí hay riesgo real de un golpe. Y el pitido irregular, que aparece y desaparece sin patrón claro, casi siempre apunta a un conector con humedad intermitente.

La causa que casi nadie relaciona: la chapa

Un caso habitual: el cliente sufrió un golpe leve, llevó el coche a reparar el paragolpes en otro taller, y al recogerlo los sensores ya no funcionan. Suele deberse a que se desmontaron durante la reparación y se recolocaron con un ángulo distinto al original, a que se pintó encima del cono ultrasónico —la pintura interfiere directamente con las ondas—, o a un daño accidental durante el proceso. Según el caso, la solución puede ir desde un simple ajuste de posición sin coste hasta la limpieza del cono por 30-50 € o la sustitución completa.

Por qué comprobamos con multímetro antes de cambiar

No siempre es el sensor. Medimos su resistencia, que debería estar entre 1 y 2 kΩ según el modelo, y la continuidad del cableado hasta el módulo de control. En bastantes casos el sensor está perfectamente y el problema es el conector: una limpieza con producto antihumedad y grasa dieléctrica resuelve el fallo por 30-50 €, en lugar de gastar 150 € en un sensor nuevo que no era necesario.

Cámara trasera: el mismo principio, distinta tecnología

Funciona con vídeo en vez de ultrasonido, pero las causas de fallo son parecidas en espíritu: humedad interna por una junta deteriorada, que se ve como imagen distorsionada o pixelada; un cable roto en la zona donde se abre el maletero; o un módulo de imagen que ya no procesa correctamente la señal en el sistema multimedia. La sustitución va de 200 a 500 € según el modelo, tras confirmar cuál de las tres causas es la real.