Guía completa
La intervención estética más completa que existe
Pintar un coche entero es, dentro de lo que ofrecemos en carrocería, la transformación más profunda posible: recupera el brillo perdido por años de sol y lavados, y da la opción de cambiar de color de forma permanente. Bien ejecutada, aguanta 15-20 años sin dar problemas. Mal hecha —preparación apresurada, goteos, partículas atrapadas en el barniz— se nota desde el primer vistazo, y por eso la mayor parte del resultado se decide antes de que empiece a salir color de la pistola.
Antes de nada, si merece la pena
En coches con bastantes años encima, esta es de las preguntas que hacemos nosotros mismos antes de dar presupuesto: ¿vas a conservar el coche, o piensas venderlo pronto? Una pintura completa entre 1.800 y 5.000 € solo tiene sentido económico si vas a disfrutarla varios años. Si el plan es vender en poco tiempo, el comprador rara vez paga ese sobrecoste en el precio final, y hay alternativas más baratas —arreglar zonas concretas, un buen pulido— que dan mejor retorno.
Por qué la cabina propia importa
Realizamos el trabajo en nuestra propia cabina, sin subcontratarlo. La razón es técnica: cualquier partícula de polvo que caiga sobre la pintura queda ahí para siempre, así que necesitamos un entorno cerrado y filtrado. El barniz solo cura bien dentro de un rango de temperatura concreto, normalmente entre 15 y 25 °C, y un exceso de humedad puede generar manchas en el acabado. Una cabina improvisada, sin filtración ni control de estas variables, se nota en la durabilidad del resultado, no solo en el aspecto del primer día.
Pinturas y ajuste de color
Trabajamos con Standox, Glasurit y Sikkens, tres marcas de referencia en el sector con sistemas de mezcla precisos para cualquier código de fabricante. El paso que marca la diferencia es el ajuste con espectrofotómetro digital: la pintura original se ha ido descolorando con los años de sol, así que aunque tengamos el código exacto, ya no coincide con el tono real del coche. Medimos el color actual en varias zonas y ajustamos la mezcla hasta igualarlo — sin este paso, algunos talleres mezclan a ojo comparando con muestras, y la diferencia de tono se nota especialmente en las juntas entre paneles.
Acabados y trámite de color
Sólido, metalizado, perlado o mate: cada uno con su propio proceso y, en el caso del perlado, un 10-15 % más de coste por la capa adicional que requiere. Si mantienes el color original no hace falta ningún trámite; si cambias de color, la DGT exige notificarlo en 15 días, con una tasa de unos 20 €, y nos encargamos de toda la gestión. Ofrecemos 2 años de garantía sobre descascarillado, pérdida de brillo o mala adherencia — no cubre golpes o rayones posteriores, que se tratarían como una reparación aparte.