Guía completa

Para qué sirve y por qué da guerra

La EGR devuelve una parte de los gases de escape a la admisión. Esos gases ya quemados bajan la temperatura de la combustión, y con ella los óxidos de nitrógeno. La idea es buena. La contrapartida es que por la válvula pasa hollín constantemente, y se va pegando en el asiento, en el vástago y en el colector.

Cuando la costra crece, la válvula deja de cerrar o de abrir lo que se le pide. Si se queda abierta, el motor se ahoga al ralentí y da tirones. Si se queda cerrada, la centralita lo detecta, enciende el testigo y a veces limita la potencia.

Reparto, colegio y polígono

La EGR trabaja sobre todo a cargas bajas: ralentí, arrancadas suaves, velocidad de ciudad. Justo el uso de muchos diésel en Zaragoza. Furgonetas que entran y salen de Cogullada o de Malpica todo el día, turismos que hacen el trayecto del Actur o de Valdespartera al centro en hora punta, coches que pasan mucho rato parados en la Z-30. En todos ellos la válvula está abierta mucho tiempo y con gases muy cargados de hollín.

Los que hacen kilómetros por la A-2 o la A-23 a velocidad constante la ensucian bastante menos. En invierno, con motores que tardan en calentarse por las heladas y las nieblas, la mezcla de hollín y vapores de aceite se vuelve más pegajosa.

Antes de tocar: ¿es la EGR?

Un código de EGR no prueba que la EGR esté mal. El caudalímetro, una fuga en los manguitos del turbo o un sensor de presión de admisión pueden provocar lecturas de caudal raras. Por eso se mira primero en la diagnosis qué apertura pide la centralita y cuál consigue la válvula. Si van de la mano, el problema está en otro lado. Si la válvula no sigue la orden, ahí sí apunta a ella.

Limpiar o cambiar

Cuando el mecanismo y el motor eléctrico del actuador están bien, la válvula se desmonta y se limpia a fondo, junto con el conducto y la entrada del colector si hace falta. Muchas EGR vuelven a funcionar con normalidad tras una buena limpieza.

Si el actuador eléctrico falla, si el vástago tiene holgura o si después de limpiarla sigue sin cerrar, se cambia por una válvula de calidad equivalente a la de origen. En bastantes motores, tras montarla, hay que hacer un aprendizaje con la diagnosis para que la centralita conozca sus posiciones.

En algunos diésel la EGR tiene un enfriador que también puede taponarse o, peor, empezar a perder refrigerante hacia la admisión. Se comprueba siempre que hay humo blanco o falta líquido.

Anularla no es la solución

Tapar la EGR con una chapa o desactivarla en la centralita es ilegal y deja el coche fuera de norma. Además, la centralita y el filtro de partículas están calibrados contando con ella. No lo hacemos. Lo que se ofrece es limpiarla o sustituirla.