Guía completa

Tres cajas, tres maneras de fallar

No todas las cajas se comportan igual ni se estropean por lo mismo:

Manual. La avería típica es el desgaste de sincronizadores, que se nota como una marcha que rasca, y los rodamientos, que zumban. Muchas veces el culpable real está fuera: un embrague que no corta bien o un cable de mando estirado.

Automática de convertidor. Suele avisar con cambios bruscos, retrasos o golpes al meter la D. El aceite trabaja mucho y, cuando envejece, el cambio pierde finura.

Doble embrague. Es muy común en compactos de grupos europeos. Sus quejas típicas son tirones al arrancar en pendiente, vibración en primera y retenciones con golpes. Hay casos que se resuelven con aceite y adaptación, y otros que necesitan intervenir el embrague doble o la mecatrónica.

Por qué en Zaragoza se notan antes

Hay dos extremos que castigan las transmisiones. Por un lado, los atascos de entrada a la ciudad por la autovía de Logroño o la A-2 a primera hora: arranca, para, arranca, siempre en primera y segunda. Por otro, los viajes largos en verano con el coche cargado y cuarenta grados en el asfalto, que suben la temperatura del aceite.

Añade las heladas de invierno, cuando el aceite frío hace que la caja entre dura los primeros minutos, y tienes un uso bastante exigente.

Antes de abrir, comprobar

Desmontar una caja lleva tiempo y por eso no lo hacemos por intuición. Primero miramos lo que se puede comprobar desde fuera:

  1. Nivel y aspecto del aceite.
  2. Holguras del mando y estado de los cables o varillas.
  3. Soportes del motor y de la caja, que cuando ceden transmiten golpes que parecen de dentro.
  4. Embrague y bombín, en manuales.
  5. Memoria de averías de la centralita del cambio, en automáticos.

Si todo eso está bien y el síntoma sigue, entonces sí hablamos de abrir la caja, con el presupuesto explicado.

El aceite de la caja, ese olvidado

Mucha gente cambia el aceite del motor con religiosidad y nunca ha oído hablar del de la caja. Algunos fabricantes no le marcan intervalo, otros sí, y en las automáticas y las de doble embrague suele ser una operación importante. Un aceite que ha perdido propiedades hace que los cambios sean más bruscos y que el desgaste interno aumente. En las automáticas, además, hay que comprobar el nivel a una temperatura concreta y hacer después la adaptación con la diagnosis. Por eso no es un trabajo de cambiar y listo: se respeta el procedimiento de cada caja.

Lo que haces tú para alargarle la vida

Deja que el coche coja algo de temperatura antes de exigirle en las mañanas frías, no apoyes la mano en la palanca mientras conduces y, en automáticos, no cambies de D a R con el coche todavía moviéndose. Y respeta los cambios de aceite que marque el fabricante.

Si notas algo raro al cambiar de marcha, pide cita y lo probamos contigo.